Dulce Odisea

Y da comienzo la aventura cubana! Amanecemos en casa de Oscar y Surany, en la que nos quedamos a dormir, a las 7:00. Había que revisar todas las maletas, ultimando los equipajes y el desayuno para ir hacia la T2. Salimos de casa, y tras 20 minutos por la A2, llegamos a la terminal en la que Otto nos deja para ir a aparcar. Gracias a lo bien señalado que esta, Otto acaba en la T4. Mientras, Angelo y yo somos espectadores de la competitividad entre los operarios que precintan las maletas (lo que nos beneficia ya que nos sale a mejor precio). Acto seguido nos dirigimos al mostrador 423, en el que nos encontramos con Otto y con un compañero del Hospital (Omar) que llegó de un viaje desde Chile. Aquí nos dan la primera sorpresa: gracias a la tarjeta Gold de Aireuropa, tenemos acceso al Fast Checking y a las salas VIP del aeropuerto! Con las tarjetas de embarque, nos dirigimos a la zona de Fast Checking y nos llega el primer momento ‘duro’: nos despedimos de Otto hasta dentro de 10 días. Una vez pasado el control (que gozada) vamos a la sala VIP al lado de la puerta E69, en la que Angelo no da crédito a que todo sea gratis!
Después de 2 horas esperando (entre las 10:00 y las 12:00) vamos a la puerta E74, y justo cuando nos llaman Angelo quiere hacer pis… buscamos un WC rápidamente (suerte que estaba al lado) y aprovechamos el pase preferente para acceder al avión rápidamente. Tras 2 horas de vuelo, en las que pudimos ver los pirineos completamente nevados, llegamos a París (la torre Eiffel ni verla, había lluvia y nieve por doquier).
Aquí, pasamos el control de pasaportes, y tenemos un poco de tiempo para pasar otra vez por la sala VIP, donde damos cuenta de la WIFI y de unos paquetes de patatas (y un vino frances que no estaba nada mal). Acto seguido nos vamos a la puerta K51 en la que nos dan una nueva sorpresa: nos han subido de categoría y nos dan asientos en clase preferente de los que Angelo disfruta mucho durante las 10:00 horas de vuelo. En ellas, con un menú de PM, pude dormir y ver 3 películas, aunque el peque disfruto más de la pantalla de juegos y pelos (no durmió ni 1 minuto). En Cuba, pasamos el control de pasaportes bastante rápido, no así las maletas… la 1ª salió 1 hora después, y las 2 restantes tardaron 2 horas mas. Angelo no podía con su alma, se quedo dormido en el aeropuerto apoyado en las maletas de mano (caos total en la recogida de maletas). Ya por fin, pasamos la aduana (las 3 horas de espera jugaron a nuestro favor) y llegamos al taxi después de preguntar 3 o 4 veces.
45 min después llegamos al hotel gracias al taxi y al amable conductor (Gabriel) que fue contándome anécdotas (Angelo iba seco a mi lado). Al llegar al hotel, yo estaba nervioso por la familia, pero me informaron que Daniel se había ido justo hacia 3 minutos… pasaria al día siguiente sobre las 10:00 AM.
Subimos a la habitación, y una vez acostado Angelo me acompaña cerca del hotel un amigo de la recepción para comprar agua y buscar una Wifi para llamar a Otto y decirle que todo esta bien. Esta llamada nos sale gratis gracias a la amabilidad del cubano que ‘comparte' su conexión, ya que solo iba a gastar unos minutos.
Hasta aquí, la dulce odisea de hoy… unas fotos y a esperar el día de conocer a la familia!

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